En tu nombre echaré la red – Columna del Pastor Eliseo Merino Molina

“RESPONDIENDO SIMÓN, LE DIJO: MAESTRO, TODA LA NOCHE HEMOS ESTADO TRABAJANDO, Y NADA HEMOS PESCADO; MAS EN TU PALABRA ECHARÉ LA RED” LUCAS 5:5.

La pesca milagrosa nos conduce a por lo menos tres ideas; El llamado, la enorme cantidad de pescados y la profunda transformación de Pedro. Al detenernos en la transformación de Pedro podemos constatar el reconocimiento de Jesús como maestro que sabe más que el pescador experimentado. Experimentar junto al texto narrado el reconocimiento de Jesús como Señor, la confesión de Pedro como pecador, el abandono de todo, y la transformación en apóstol y misionero hace que este pasaje tenga un interés especial en el trato, la experiencia, y la realización de un milagro diferente.

Este conjunto de cambios sucesivos indica que todo el relato apunta al llamado y la respuesta decisiva de Pedro. Más allá del carácter milagroso de aquella pesca, quizá sumamente interesante para aquellos espectadores a orilla del lago, el objetivo fundamental del relato consiste en presentarnos la vocación al discipulado y la obediencia de aquellos pescadores. El reconocimiento de Jesús como maestro, Señor y convocador constituye una invitación a todos nosotros a oír con cuidado el llamado de Jesús a nuestras vida, a examinar nuestros pareceres y conductas y a dejarnos interpelar por él.

La vocación es la mejor manera de poner en práctica el llamado y en concreto las capacidades y los dones otorgados por Dios. ¿Por qué no creer que Jesús nos convierta también a nosotros en pescadores? Las tentaciones del temor, el desánimo, la pequeñez y la pusilanimidad están a cada paso del camino y en especial cuando Jesús pide remar mar adentro. Remando mar adentro si podemos soñar con grandes cambios, Él está con nosotros, él es nuestro auxilio, nuestra roca y fortaleza.

La invitación del Señor a remar mar adentro y a echar las redes al mar puede y debe marcar nuestras conciencias y por lo mismo nuestra vida cotidiana. Muchas veces ese mar adentro está muy cerca de nosotros, en personas y circunstancias que nos exigen vivir más intensamente, dando testimonio fiel de nuestro compromiso y credibilidad ante el Señor. Se trata de una tarea no de especialistas, ni iluminados, o predicadores exitosos, sino de todos los miembros de la comunidad llamados por Cristo. Debemos recordar que el llamado de nuestro Señor nos llega en circunstancias concretas de nuestra vida, en la realidad de nuestra existencia diaria.

Pedro que había hecho alarde de una cierta arrogancia profesional, pero a la vez de debilidad, llega ahora al punto más bajo de humillación y lo manifiesta con la caída antes Jesús reconociendo el misterio divino que le rodea. La reacción de Pedro fue sincera y correcta y que termina en la mayor declaración de Jesús hacia Pedro: “Desde ahora serás pecador de hombres”. Siendo este llamado el que cambiará la vida de Pedro para siempre. Sus palabras en tu nombre echaré la red ahora comienzan a tener sentido. Jesucristo ha producido el mayor milagro en la vida de Pedro y de otros pescadores también. Ahora se internarán en el mar humano para salvar vidas, para traer el mensaje de esperanza a muchas personas que navegan sin rumbo y esperanza en esta vida.

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