Justicia argentina prohíbe la educación religiosa en escuelas públicas

La Corte Suprema falla a favor de padres que denunciaron a la provincia norteña de Salta por discriminar a los alumnos que no quieren estudiar religión

La educación pública en Argentina debe ser laica. La decisión se remonta a 1884, pero acaba de ser ratificada por la Corte Suprema de Justicia.  En los últimos años, la provincia norteña de Salta, una de las más católicas de Argentina, se distanció de esa norma fundamental y avaló por ley que en sus escuelas públicas se rezase al inicio de las clases y que la religión formase parte del plan de estudios. La Corte Suprema de Justicia declaró este miércoles inconstitucional la norma salteña por considerar que discrimina y viola la privacidad, tal y como habían denunciado un grupo de padres.

En su fallo, difundido por el Centro de Información Judicial, la Corte “consideró probado que es habitual la enseñanza y la práctica de la catequesis de un solo culto (el católico apostólico romano)”. Para los jueces, “la norma cuestionada, al incluir la educación religiosa en horario escolar, dentro del plan de estudios y con el aval de la respectiva autoridad religiosa, favorece conductas discriminatorias hacia los niños y niñas que no integran el grupo religioso predominante ni ningún otro, generando, de este modo, mayor desigualdad”.

El fallo, aprobado por mayoría, estuvo precedido de una gran expectativa. Antes de tomar la decisión, los jueces de la Corte Suprema convocaron a audiencias públicas a las que se presentaron las partes y medio centenar de amicus curiae, que expusieron sus opiniones sobre la denuncia. En Salta capital, casi 1.400 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, se registraron en los últimos meses marchas a favor y en contra de la educación religiosa.

El máximo tribunal salteño había dado la razón a las autoridades provinciales, pero la ADC recurrió. El fiscal general ante la Corte Suprema, Víctor Abramovich, había apoyado a los querellantes al destacar que en muchas escuelas salteñas, además de no ofrecer alternativas a religión, se hacía constar como “no creyente” en los boletines escolares a los alumnos que rechazan la asignatura.

El País.com

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